CORRUPCIÓN: sus consecuencias,tipos,causas y medidas para combatirla. (Parte 2)

2.-EL PARADIGMA DE LA CORRUPCIÓN

La organización Transparencia Internacional define la Corrupción como ” soborno como un ofrecimiento o recepción de cualquier regalo, préstamo, honorario, recompensa u otra ventaja para o de cualquier persona como incentivo para hacer algo que es deshonesto, ilegal o un abuso de confianza, en el ejercicio de la actividad empresarial”.

La corrupción consiste en un acuerdo ilegítimo entre un corruptor y un corrupto, en el cual abusan de su poder público para el logro de beneficios particulares, que no favorecen al bien común.

Corrupto es quien soborna o acepta ser sobornado, para garantizar beneficios para sí, para un partido o para el gobierno. El punto central es el abuso de la posición de poder. Existe, por lo tanto, una relación estrecha entre poder y corrupción,ya que la Corrupción es el uso del poder en beneficio propio. El beneficio puede ser dinero, influencia, proyección, tratamiento especial. Es fundamental el secreto en las transacciones, porque son inmorales o ilegales. Se usan, pasiva o activamente, regalos, presiones, fraudes, sobornos y nepotismo.

La legislación designa a los partidos como los únicos instrumentos para acceder al poder político, pero si tales instrumentos están viciados, en poco o nada podrán contribuir a que se fortalezca la democracia.

La corrupción es muy difícil de comprobar, bien sea porque sus protagonistas se preocupan de ocultarlos o porque así resulta de su propia naturaleza, ya que quienes corrompen o se dejan corromper están igualmente interesados en que nada transcienda , borrando cualquier indicio de lo que han realizado.

La corrupción tienen su base en la ausencia de la ética. Se ofrece al funcionario público cualquier objeto de valor u otros beneficios como favores, promesas o ventajas, a cambio de que realice u omita cualquier acto en el ejercicio de su función pública, relacionado con una transacción de naturaleza económica o comercial que lo beneficie injustamente. Ahí es donde éste demuestra su falta de valores, tales como la responsabilidad, la lealtad, el respeto y la honestidad.

La clase política sufre las consecuencias de la corrupción en la falta de confianza de la gente hacia los partidos, que sólo se explica a partir de que la sociedad civil se percata de que los políticos han beneficiado indebidamente a sus allegados y a sus familias, y que una vez que éstos salen del ejercicio activo del poder político, lo hacen en condiciones substancialmente mejoradas como producto del enriquecimiento ilícito en el que participaban y promovían, justificándose a partir de la impunidad de que se han rodeado.

Seguramente, el efecto más pernicioso de la corrupción, sea el falseamiento del sistema democrático y la perniciosa existencia de un clima de desconcierto en la sociedad que observa cómo su funcionamiento diario gira en torno a escándalos, abusos, y en general conductas que distan mucho de una gestión eficaz, con la consecuencia de que se corrompan los demás, generándose de esta manera una situación de caos en la que se hace muy difícil identificar al culpable y darle su correspondiente castigo.

La corrupción aleja de las tareas públicas a aquellas personas que podrían prestar un servicio al bien común con su participación, y por el contrario, fomenta las comisiones ilegales a los partidos políticos. En definitiva, un clima social de engaño y mentira en el que todo se mide en función del dinero y del poder, y en el que se pierde, poco a poco, la referencia del sistema democrático. Por lo tanto, la corrupción inhibe el desarrollo de los pueblos, debilita la institucionalidad democrática, crea la desconfianza de la gente hacia la clase dirigente, erosiona la formación de valores ciudadanos y brinda la oportunidad para que broten otros tipos de corrupción como la administrativa y la económica.

Naturalmente los gobiernos, elegidos para representar al pueblo y velar por el desarrollo de las naciones, son los primeramente obligados a adoptar la ética, para que la conducta de sus funcionarios sea transparente, efectiva y legitimada por la opinión pública.

El servidor público debe tener claro para qué y al servicio de quién trabaja y claridad de ideas que también tiene que existir en el ámbito privado. La corrupción crece y llega, si no se la detiene a tiempo, a ser una práctica normal. Por eso la sensibilidad hacia lo público exige, además de una formación adecuada, el ejercicio, por parte de los funcionarios y gestores públicos, de unas conductas ejemplares.Y para ello es necesario que aquellos que tienen la responsabilidad realicen una autocrítica, analicen en qué fallan, se enmienden y sean capaces de aportar soluciones. En esa dirección es importante darle más atención a los análisis y medidas orientadas a la reorganización de las cadenas de poder, especialmente en los campos de la economía, el conocimiento y la comunicación. El objetivo de estos análisis es trazar las rutas del dinero, de los bienes o de la información y darles un sentido de mayor transparencia y equilibrio social.

Los gobernantes deben dar muestras de voluntad para castigar ejemplarmente a los funcionarios involucrados en actos de corrupción, los cuales deben ser castigados con más rudeza que un ciudadano común por cargar con mayor responsabilidad. Es necesario establecer un código de ética para la función pública.

Se requiere fortalecer la educación de los pueblos, ya que es la única vía que contribuye a revitalizar los valores morales, cívicos y espirituales de la persona, como una necesidad para lograr las aspiraciones de un mundo mejor, más humano en donde se imponga la cultura de la transparencia y la honestidad. En conclusión, para combatir la corrupción se necesita la participación de todos y no solamente de los gobernantes.

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